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Castellà
   
 
     

El Vendrell literario I

Dejó atrás el Sanatorio Marítimo, ruinoso y abandonado, y se internó en los pálidos mosaicos de una urbanización fantasma, una vasta obra paralizada. Se diluían en su mente el estruendo del mar y el párrafo obsesivo. Después de todo, pensó, es un poco confuso. Sentía crecer aquel sentimiento espectral de su vida que le aquejaba desde hacía algún tiempo, la irrealidad del entorno y la provisionalidad de las cosas (...)

...cuando él ya se internaba, más allá de las dunas, por las fantasmales calles futuras de la futura urbanización; asfalto y rastrojos convivían en el vasto páramo, y solitarios bordillos interminables, destinados a aceras que aún no existían, se perdían a lo lejos, parcelando la hierba que crecía libre; farolas nuevas y oxidadas esperaban luz a lo largo de desoladas avenidas de gravilla entre viñas muertas, por calles espectrales que no llevaban a ninguna parte. Pensó en el nuevo paisaje que le esperaba allí un día para ser descrito, en las deposiciones del tiempo que ya lo desfiguraban antes de nacer y en ese mar de rumor repetido, sosegado y omnipresente: el mar filtrándose ya en el texto, inundando las voces de ayer y de mañana, mezclándose el sueño y la vigilia.

(...) Había encontrado el pueblo muy cambiado, incluso la playa, cuya arena ya no llegaba hasta el portal de la casa como cuando ella era una niña y veraneaba aquí con su madre. Entonces sus primos solían saltar intrépidamente del balcón a la arena, descalzos, no existía el paseo con farolas ni el muro de contención, y de algún modo el aliento salobre del mar se mezclaba libremente con el de los portales abiertos.
Pero la vieja casa de los Forest seguía igual, tan puesta y sin embargo diríase que abandonada, rumorosa como una caracola entre los nuevos y altos bloques de apartamentos. Era una antigua casa de pescadores, apenas reformada y menos en la fachada, de dos plantas pero ya sin tabiques en la inferior, con un comedor que en realidad era la prolongación de la entrada y una galería encristalada al fondo; una casa acondicionada para el veraneo, no muy espaciosa pero profunda, con vigas y postigos de pino pintados de un azul tierno, gruesas paredes de piedra y adobe, encaladas, y azulejos, recovecos y un descuidado jardín trasero que Mariana recordaba surcado de senderos arenosos, hoy borrados.

Juan Marsé. La muchacha de las bragas de oro. Ed. Planeta. Barcelona.1978
Premio Planeta 1978


El protagonista de esta novela se retira a una casita al borde del mar, entre Sant Salvador y Calafell, para escribir sus memorias. La percepción del entorno esta influenciada por su propia melancolía. El paso del tiempo se convierte en un elemento protagonista del relato.

Cuestiones:

—1. ¿Qué características del Vendrell destacan en esta visión literaria?

—2. ¿Qué expresiones enfatizan una visión negativa del entorno, profundamente transformado por el paso del tiempo?

—3. "...Pensó en el nuevo paisaje que le esperaba allí un día para ser descrito..." Describid ese "nuevo paisaje actual".