| Text 1: El Eixample
suma ya 415 árboles de flor vistosa en sus chaflanes.
Carles Cols. • El plan municipal de
asignar una especie distinta a cada barrio da este año su primer
'espectáculo'
• El proyecto, que avanza con dificultades, prevé alcanzar
en el futuro los 5.200 ejemplares
Los 123 Cercis siliquastrum de los chaflanes de Esquerra de l'Eixample
están a punto de florecer. Y en los meses siguientes, hasta entrado
agosto, sucederá lo mismo, aunque con especies distintas, en
cada uno de los otros cuatro barrios del distrito central de Barcelona.
Comienza así a tomar cuerpo uno de los proyectos más
singulares y todavía más desconocidos del Instituto Municipal
de Parques y Jardines: plantar en todas las esquinas del Eixample árboles
de flor vistosa.
Es una iniciativa de lentísima realización, pero ya hay
415 ejemplares en pie de los 5.200 que se calcula que, algún
día, transformarán cada año el paisaje del distrito
con la llegada de la primavera.
Los cercis, conocidos popularmente como árbol de Judea, son,
desde la perspectiva del proyecto, simplemente espectaculares. Las flores,
de un rosa intenso, brotan cuando el árbol está desnudo,
sin hojas. El efecto se redobla porque el tronco es inusualmente negro.
El contraste entre rosa y oscuro es enorme, pero sólo dura unos
días, hasta que comienzan a brotar las hojas verdes. Y ese instante
está a punto de suceder. Esta semana o la próxima tal
vez. La meteorología decidirá.
Primera ocasión
La cuestión, en cualquier caso, es que la presente primavera
es la primera ocasión en que, aunque de forma incompleta todavía,
podrá comenzar a intuirse, como si fuera un ensayo teatral, qué
efecto ofrecerá dentro de unos años el proyecto de los
árboles de flor vistosa.
En la mayoría de intersecciones de la cuadrícula del
Eixample donde el plan ya ha comenzado a aplicarse sólo se han
decorado uno o dos de los chaflanes. Son pocos los lugares en los que
las cuatro esquinas están completas. Ésas vale realmente
la pena visitarlas.
Un barrio, un color.
Una de las virtudes del plan es que en la selección de especies
se eligieron árboles que den flores distintas de color, de modo
que cada barrio tenga el suyo. Rosa en la Esquerra de l'Eixample, con
sus cercis; amarillo en la Dreta de l'Eixample, gracias a los tilos;
crema en Sant Antoni, a través de sus acacias del Japón;
lila en Sagrada Família, fruto de sus cinamomos; y azul en Fort
Pienc, por sus jacarandas.
Llegar hasta los 415 ejemplares ya plantados, no obstante, no ha sido
fácil, y menos lo será aún alcanzar los 5.200 finales.
Las estrecheces presupuestarias son un obstáculo, pero puede
que no sea el más difícil de sortear. Para plantar un
nuevo árbol hay que retirar antes el anterior, y esa operación
despierta muy a menudo protestas de los vecinos.
Por ahora, Parques y Jardines aprovecha cualquier alcorque vacío
para seguir avanzando, y en este sentido el 2003 será un buen
año, pues los especialistas han talado en la actual temporada
de poda todos los plátanos que han encontrado muy enfermos, algo
habitual, además, en los chaflanes.
Los árboles de las esquinas del Eixample son víctimas
habituales de pequeños golpes por parte de los coches que aparcan
en batería. Por eso, los árboles de flor vistosa son,
si es posible, plantados más alejados de la calzada, como medida
preventiva.
La excepción.
Un caso aparte es el de la confluencia de Roger de Llúria y Mallorca,
frente a la sede del Col.legi d'Advocats, que romperá la estudiada
distribución de especies por barrios. Este chaflán es
característico por unos sanos magnolios a los que Parques y Jardines
no duda de que es necesario indultar. En cualquier caso, se trata de
árboles de flor muy llamativa, de color blanco y en consonancia
con el resto de especies.
Noticia publicada en la página 38 de la edición de Lunes,
31 de marzo de 2003 de El Periódico - edición impresa.
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