Noticies ambientals aperegudes en diferents mitjans de comunicació escrits

Desenvolupament sostenible
Creixement sostingut
Ciutat sostinguda
Medi Ambient y constructores planean edificios ecológicos

El sector de la construcción empieza a reaccionar frente al criterio generalizado de que producción y medio ambiente no pueden estar reñidos. La semana pasada, el máximo representante de la Generalitat en la materia, el titular de la Conselleria de Medi Ambient, Ramon Espadaler, se sentó junto a los principales constructores de Catalunya para convencerles de que las cosas deben hacerse de otro modo. Y escucharon.
"Nos hemos dado un plazo de cinco años para que se construya con criterios sostenibles", afirmó Espadaler, consciente de que no puede apretar mucho al sector. "La Administración está obligada a predicar con el ejemplo y aún no lo hemos hecho; es inconcebible que la vivienda pública, por ejemplo, se esté construyendo sin que se hayan incorporado ya esos criterios".
Ya hace dos años que la Conselleria de Medi Ambient busca argumentos para demostrar a los constructores que la incorporación de criterios más respetuosos con el planeta no debe suponer un aumento excesivo de los costes de inversión y sí un ahorro en el mantenimiento. "Las cosas han cambiado tanto que ese incremento es cada vez menos significativo", señaló el director general de Planificación Ambiental de la Generalitat.

 

El mercado inmobiliario enloquece y los precios de pisos nuevos y viejos se acercan

En Barcelona hay 700.000 viviendas y un millón y medio de habitantes. ¿Una de cada dos personas tiene un piso en propiedad? Claro que no. El mercado inmobiliario de Barcelona es la peor de las selvas.

La vivienda es cara en toda España, cierto, pero Barcelona es un caso peculiar por su falta de suelo. Madrid crece hacia el horizonte. Barcelona, como un hojaldre, en capas superpuestas. El mejor ejemplo de que Barcelona, por esa escasez de tierra virgen por conquistar, se ha convertido en un caso insólito es que los pisos de segunda mano han alcanzado, en euros por metro cuadrado, a los de primera mano. En resumen, que comprar un piso requiere una inversión de 287.000 euros (47,7 millones de pesetas).

Una medida que los expertos municipales reivindican para hacer de Barcelona una ciudad literalmente habitable es que el Gobierno central modifique su actual política fiscal que sólo premia la adquisición de viviendas y no el alquiler. En los 80, el 40% de los pisos de Barcelona eran de alquiler. Hoy no llegan al 17%.

Noticia publicada en la página 20 de la edición de Martes, 6 de mayo de 2003 de El Periódico

  Sant Pere de Vilamajor limita el consum d'aigua potable

L'Ajuntament de Sant Pere de Vilamajor ha distribuït un ban que limita el consum d'aigua potable per poder garantir un subministrament normal en els pròxims dies. El consistori farà lectures aleatòries dels comptadors i adverteix que obrirà un expedient, que podria acabar en sanció, als veïns que no compleixin la norma. L'objectiu és oferir un mínim de 75 litres per habitant i dia.
A més, es prohibeix omplir piscines, netejar vehicles i regar horts i jardins amb aigua potable. Aquestes mesures excepcionals s'han pres després de detectar en els últims dies un augment del 120% en el consum, fet que el consistori considera "abusiu i desorbitat".
El municipi de Santa Eulàlia de Ronçana també té problemes i n'ha restringit el consum. El de Bigues i Riells ha contractat camions cisterna per portar aigua a algunes urbanitzacions.


Noticia publicada a la pàgina 62 de l'edició de Divendres, 4 de juliol de 2003 de El Periódico

Un plan propone instalar un parque eólico en el puerto de Barcelona

De 7 a 15 molinos gigantes, en condiciones meteorológicas favorables capaces cada uno de generar un megavatio de potencia, y todos ellos de pie sobre el muelle adosado y el dique de abrigo del puerto de la ciudad, casi como colosos que anuncien a quienes arriben por el mar que Barcelona cree firmemente en las energías no contaminantes. (...)

  Sitges, la fea.

Hacía tiempo que no visitaba Sitges. Aunque ya conocía su degradación urbanística, esta vez me he quedado atónito ante tantas barbaridades, tantos errores, tanto desprecio a una tradición de cultura y de vivacidad turística que prometía unas perspectivas de cierta distinción social y urbana. Ahora se ha convertido en una de las ciudades más agresivamente feas de Cataluña y lo que queda del minúsculo centro histórico y los residuos de los testimonios de los años felices y prometedores no logra siquiera difundir un aliento de dignidad.
La desenfrenada suburbialización del paisaje del entorno no creo que tenga ningún paralelo, aunque sea un fenómeno evidente también en todas nuestras ciudades, sobre todo los centros turísticos y balnearios. Pero no recuerdo en Palafrugell, en Sant Feliu de Guíxols, en Pineda, en Salou o en las playas decadentes de Castellón y Valencia un caso como el de Sitges, ni en la cantidad acumulada ni en la pésima calidad arquitectónica. Con un agravante: en la Blanca Subur, como se la llamaba antes, la arquitectura de los nuevos apartamentos -esos bloques construidos con material escatológicó- ha invadido sus propios ensanches urbanos y ha convertido toda la ciudad en un suburbio centralizado, un catálogo comprimido de fealdades insanas, invivibles, una escenografía de la barbarie.

Oriol Bohigas
El País, miércoles, 29 enero 2003