El secreto de Barcelona
Barcelona, la ciudad de moda en Europa. JOHN CARLIN
Olvídense de la Sagrada Familia. Olvídense de las Ramblas. Olvídense del Museo Picasso. Olvídense de la catedral. Olvídense, incluso, del Camp Nou. Éstas no pueden ser las razones por las que Barcelona se ha vuelto un destino tan extraordinariamete popular para los turistas extranjeros; el motivo de que, por ejemplo (y hay muchos ejemplos), la edición británica de la revista Condé Nast Traveller acabe de designar Barcelona como su ciudad preferida en el mundo, muy por delante de París, Venecia y Roma. Porque, no nos engañemos, si de lo que hablamos es de gran
arte o gran arquitectura, Barcelona entra en la primera división
europea, pero nunca la va a ganar. La primera vez que uno ve París,
se queda estupefacto. La primera vez que uno ve Barcelona, dice "qué
bonito", "qué agradable" o -al ver un edificio
de Gaudí -"qué maravilloso y qué extraño".
Pero no se queda estupefacto. No se queda boquiabierto ni piensa: "¡Dios
mío, éste es el sitio más bello y asombroso que
he visto en mi vida!". Sus respuestas incluyeron, por supuesto, factores como el buen tiempo; las tarifas aéreas, que cada vez son más baratas; el tamaño justo que permite recorrer gran parte de la ciudad andando; la calidad de la comida, el mar, y el hecho (al parecer, fundamental para italianos y londinenses) de que, desde aquella fabulosa operación publicitaria también conocida como los Juegos Olímpicos de 1992, Barcelona ha logrado mantener su reputación Internacional de ciudad elegante y moderna. Pero fue cuando les planteé la pregunta" ¿qué es lo que hace a Barcelona distinta de otros lugares que también tienen el mar, el sol y los calamares?" cuando empezó a desenmarañarse el misterio del discreto encanto que ejerce la capital catalana sobre buena parte de la humanidad. Lauren, una surafricana que vive en Londres y ha viajado por todo el mundo, no habla español ni catalán, pero dice que Barcelona, que ha visitado media docena de veces en los 10 últimos años, "es la única ciudad que conozco en la que nunca me da ni pizca de vergüenza parar a la gente en la calle para preguntarles alguna dirección".
"Una razón importante por la "que les gusta Barcelona a los italianos, aparte, claro está, de que la ciudad y el estilo de vida les recuerdan en muchos aspectos a los suyos",explica Daniel, "es que no se sienten tan presionados como en sus propias ciudades". Lo cual se debe, en parte, a la densidad de la población (España tiene casi dos veces y media más espacio por persona que Italia), pero también esta relacionado con esa actitud de "vive y deja vivir" a la que aludía Lauren. "En Italia", dice Daniel, "la gente está siempre juzgando a los demás, su aspecto, su forma de vestir, su forma de actuar. En Barcelona, sus habitantes son poco dados a las demostraciones, discretos -todo lo contrario de ostentosos-, y respetan esas mismas cualidades en los demás. Todo el mundo es aceptado por la sociedad, sin excluir los visitantes de fuera. Barcelona para los italianos cumple el objetivo esencial de unas vacaciones: aquí pueden, realmente, descansar-. Keith, un londinense, también insiste en el factor relax. "En Barcelona no hay ningún reto al que hacer frente, como en Nueva York, donde, incluso de turista, se tiene la sensación de que hay que estar constantemente deprisa, de que uno llega tarde a una cita. En Barcelona, el ritmo de la vida diaria está adaptado perfectamente para las personas. Es una ciudad construida en tomo al reloj biológico, y no al contrario. Y uno tampoco se siente tan presionado como en París -una ciudad presumida y arroganteque te dice: 'Mira, ¿a que soy fantástica? ¡Qué suerte tienes de que te deje estar aquí!'-. Barcelona da la impresión de estar más a gusto consigo misma y con el mundo. No presume. Tiene una actitud de la tomas o la dejas'. De que le da igual cómo respondas a lo que te ofrece. Relajante . No existe nada parecido en Londres, donde lo mejor que sabemos hacer
es inventarnos un nuevo distrito financiero. En Barcelona, uno siente
que es una ciudad que busca beneficiar a las personas". Ciudad orgullosa. Advertí aquella energía a la que se refiere Keith la primera vez que vine como turista, en 1997. Pero lo que más me gusta, les digo a mis amigos extranjeros, es la sensación de que, de todos los lugares que conozco, Barcelona es el que ha encontrado el equilibrio ideal -o que más se aproxima al ideal entre la necesidad de trabajar y ganar dinero y el reconocimiento de que la vida es corta y hay que disfrutarla. Keith, cuando le digo eso, se aferra a la palabra equilibrio. "Eso es. Exactamente. El ritmo de vida, la estética, la tolerancia, el sentido de los valores que se transmiten: han logrado el equilibrio adecuado. Creo que el gran triunfo de los barceloneses, y no sé siquiera si se dan cuenta de ello, es que han conseguido perfeccionar el arte de vivir. Cuando estoy en la ciudad, sí, claro, me encantan los espacios
del Eixample, me fascina Gaudí, pero me siento feliz, más
que nada, de poder compartir eso con ellos. De poder respirar el aire,
aunque sea sólo por unos instantes, en un lugar donde a lo largo
de la historia han llegado a una tan refinada definición de lo
que deben ser las prioridades en la vida. |
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—1. Resumid el texto. —2. Recoged los argumentos expresados por el autor del artículo para elaborar una campaña publicitaria con la finalidad de atraer turistas a Barcelona. Partid del ejemplo expresado en la columna derecha. Redactad las sentencias y las frases que utilizaríais en la campaña. ¿Cómo sería el diseño de vuestra campaña?
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