Activitat: le206
Castellà
   
 
     

La Barcelona perdida

Texto 1: Opiniones sobre la transformación de la metrópoli.

• Los padres de la BCN literaria lloran la gran reforma urbana de la ciudad.
• Novelistas y dramaturgos lamentan el precio que la urbe paga en proyectos como el Raval o el 22@
• Las posturas van desde feroces acusaciones de destrucción a la aceptación del cambio inevitable.

La incesante transformación urbanística que vive Barcelona --se abre el Raval, se renueva Santa Caterina, se prolonga la Diagonal, llega el AVE y el Moll de la Fusta muta permanentemente-- "parece guiada", acusó Manuel Vázquez Montalbán hace 10 días, "por un irremediable impulso de eliminar casi todo lo que la hizo literaria".

Vázquez Montalbán, invitado por el Ayuntamiento de Barcelona a clausurar como conferenciante de lujo el congreso Eurocities 2002, denunció, ante un auditorio formado por 33 alcaldes y decenas de concejales, que "quizá sea inevitable, por cuanto tiene una explicación higienista bastante clara, pero, sin querer o queriéndolo, se está destruyendo lo que había contribuido a crear el imaginario de la ciudad".

Siete padres (o hijos, según se mire) de la Barcelona literaria, animados por EL PERIÓDICO, suman su opinión a la de Vázquez Montalbán.

PABLO TUSSET "Aún falta mucho para tener un alcalde 'moreno" Debutó en las letras el año pasado con "Lo mejor que le puede pasar a un cruasán", un mordaz recorrido por las calles de Barcelona de la mano de un treintañero multimillonario, sucio y vago. Pablo Tusset parece rendirse a la inevitabilidad de la renovación urbanística: "Entiendo que limpiar siempre da pereza, pero tampoco soy partidario de conservar la mierda por simple añoranza. Cada época tiene su paisaje urbano, y la Barcelona del Raval, con su olor a orines, terminó para siempre. En dos décadas, Catalunya se ha convertido en un país de pijos, y lógicamente su capital no tiene más remedio que reflejar el cambio".

Tusset aventura incluso profecías cuajadas de nostalgia: "Así son las cosas: Gràcia se convertirá en el Greenwich Village barcelonés y el Clot terminará llenándose de galerías de arte y restaurantes con encanto".

El escritor destaca los cambios demográficos que se han producido. "Empieza a haber más color, pero aún falta mucho para que lleguemos a tener un alcalde moreno. Lo tendrán antes en Madrid, sin duda".

CARLOS RUIZ ZAFÓN "Barcelona se convierte en una ciudad fantasma" Con más de 50.000 ejemplares vendidos, "La sombra del viento" es la gran sorpresa literaria de la temporada. La protagonizan Daniel Sempere y su padre viudo, regentes ambos de una librería de viejo en la sórdida Barcelona de los años 50. Carlos Ruiz Zafón, que vive en Los Ángeles, considera que el proceso de higienización no es más que un eufemismo que esconde operaciones de especulación inmobiliaria, "que no sólo arrasan el pasado literario de la ciudad, más romántico que tangible, sino un futuro necesario y práctico".

"Barcelona --afirma contundente Ruiz Zafón-- se está convirtiendo en una ciudad fantasma, con decenas de miles de pisos vacíos en manos de pseudomafias de la especulación inmobiliaria, una ciudad decorado prohibitiva para los barceloneses y cuento de la lechera financiero para parásitos encorbatados".

Con todo, la Barcelona que describe La sombra del viento no puede perderse "porque es una elaboración literaria, un ciclorama urbano que sólo existe en la imaginación del autor y, con suerte, en la del lector".

ANTONIO FRANCO "En general, las cosas del pasado son más agradables al evocarlas de lo que fue la realidad de vivirlas". Eso pasa con Barcelona. Algunas de las nostalgias de los escritores reflejan sus conveniencias.

Porque, a efectos de pluma, quizás es más fácil sacarle partido a un barrio antiguo con casas deterioradas y olores cargados que a la nueva Barcelona. Hay, pero no abundan, buenas novelas que describen la vida en las moles de cemento que almacenan a buena parte de la clase trabajadora, o la mezcla de nativos e inmigrantes en la periferia y en el Eixample, o la nueva sofisticación de las áreas de lujo.

Quizá los escritores son conservadores y, residiendo en zonas cómodas, viven más de sus imágenes que en la realidad que había y que hay.

Olga Merino i Carles Cols. El Periódico, febrero de 2003


Texto 2: EL HOMBRE DE MI VIDA. Manuel Vázquez Montalbán. Barcelona. 2000

Pg19
Con la tarjeta de Charo entre los dedos buscó el emplazamiento de su boutique de dietética y cosmética biótica situada en la Vila Olímpica, y Carvalho encaminó hacia allí sus pasos en un deseo de releer la ciudad, de reconciliarse con la voluntad de Barcelona de convertirse en una ciudad pasteurizada y en olor a gamba de las frituras que salían de la metástasis de los restaurantes de la Vila Olímpica.

Todas las metáforas de la ciudad se habían hecho inservibles: ya no era la ciudad viuda, viuda de poder, porque lo tenía desde las instituciones autonómicas; tampoco la rosa de fuego de los anarquistas, porque la burguesía había vencido definitivamente por el procedimiento de cambiar de nombre; ahora se llamaba «sector emergente» y ¿cómo se puede poner una bomba o montar una barricada al «sector emergente»?

Barcelona se había convertido en una ciudad hermosa pero sin alma, como algunas estatuas, o tal vez tenía una alma nueva que Carvalho perseguía en sus paseos hasta admitir que tal vez la edad ya no le dejaba descubrir el espíritu de los nuevos tiempos, el espíritu de lo que algunos pedantes llamaban «la posmodernidad» y que Carvalho pensaba era un tiempo tonto entre dos tiempos trágicos.

Pero estaba reenamorándose de su ciudad y especialmente debía reprimir la tendencia a la satisfacción cuando bajaba por las Rambles, desembocaba en el puerto y al borde del Molí de la Fusta comenzaba un recorrido junto al mar en busca de la Barceloneta y la Vila Olímpica.

A pesar de las nuevas construcciones de centros comerciales y lúdicos, el mar le pertenecía, por fin se integraba como uno de los cuatro elementos de la ciudad: Gaudí, las gambas a la plancha, la torre de comunicaciones de un tal Foster que tenía avión privado y estaba casado con una sexóloga española y el mar.

Quimet había ubicado el negocio de Charo en una de las naves mal comercializadas del centro de negocios del Port Nou, a la sombra de la Torre de les Arts. En las playas cercanas que crecían a su izquierda hacia la escollera, las playas de su infancia, y hacia el Maresme a su derecha, la Copacabana barcelonesa heredada de los Juegos Olímpicos, los cuerpos consumían Mediterráneo y sol gratis...


Texto 3: EL HOMBRE DE MI VIDA. Manuel Vázquez Montalbán. Barcelona. 2000

Pg44
A su izquierda la Vila Olímpica empezaba a enmascararse de árboles y se hacia perdonar su escasa ambición arquitectónica, y a la derecha el mar rutilante y ciudadanía en sus mejores y peores cueros, pero dispuesta a gozar del paraíso. Era de nuevo el mundo de su infancia, cuándo las playas «libres» por gratuitas de la Barceloneta le regalaban la condición de bañista y la sorpresa de su propio cuerpo liberado por las aguas.

Ahora las playas se sucedían y de seguir andando llegaría hasta la frontera francesa sin perder el favor del mar, pero lo que le interesaba era comprender la nueva ciudad, el sentido de aquel añadido urbano junto a la voluntad de supervivencia del cementerio cerrado y romántico del Poblenou, los caserones cúbicos reciclados por la cirugía estética de la cultura del simulacro, las chimeneas desesperadas, acorraladas en su condición de obsoletos testimonios de lo que había sido a la vez Manchester e Icaria, tan acorraladas como las viviendas en otro tiempo baratas, protegidas, mal construidas que de pronto se convertían en un lacerante Harlem alzado junto a Malibú, en viviendas para pobres milagrosamente erguidas sobre el suelo más encarecido de la ciudad. ¿Qué bisagra unía su imaginario de Barcelona con esta atlántida de pronto emergente de los mares?

Una huida hacia adelante o un nuevo sentido de ciudad definitivamente abierta y profiláctica, pasteurizada, al tiempo que la piqueta le rompía las ingles del Barrio Chino y las fantasmales barricadas de la memoria de la ciudad de la rabia y de la idea de la subversión...

Decidió sumergirse en la playa previa a la de los nudistas, porque era tópico que allí las aguas eran más limpias y que incluso se salvaban del retorno de la mierda desde los colectores cuando soplaba viento de levante. (...) Y fue gozo lo que sintió cuando se puso de acuerdo con el frescor de las aguas y pudo nadar como había nadado la primera vez en que se sintió dominador del mar tras un cursillo infantil de natación en el Club Natación Montjuic, como si las aguas le devolvieran conciencia de aprendizaje y de ciudad, añoranza de aquellas escapadas hacia el otro elemento, a manera de huida de la solidez de los días y los barrios laborables (...) y se sintió fresco, feliz, reconciliado con la ciudad aunque sentía ganas de llorar porque sabía que no podía volver a casa, que nunca volvería a casa y que además era imprecisa la casa a la que no podía volver, como si fuera sólo un muro blanco donde el recuerdo reconstruía apenas los esbozos de los muertos que sólo él recordaba.

 


Qüestions:

—1. ¿En qué consiste exactamente la pérdida de lugares emblemáticos de la literatura barcelonesa? ¿Cuáles son esos lugares?

—2. Dice un aforismo que el mundo se divide en dos clases de personas, los que están a favor y los que están en contra. En el artículo (texto 1) se contraponen dos puntos de vista distintos respecto a la transformación de la ciudad, que pueden resumirse a partir de las siguientes frases:

  • "Se está destruyendo lo que había contribuido a crear el imaginario de la ciudad"
  • "Cada época tiene su paisaje urbano, y Barcelona no tiene más remedio que reflejar el cambio"
  • "Barcelona se está convirtiendo en una ciudad fantasma"
  • "Algunas de las nostalgias de los escritores reflejan sus conveniencias"
  • "Viven más de sus imágenes que en la realidad que había y que hay"

Escoged un punto de vista y escribid un artículo periodístico argumentando a favor de las ideas que lo sustentan

—3. A partir de la recopilación de textos literarios recogidos en esta página, identificad las frases y los fragmentos que denotan cierta nostalgia por la pérdida de ciertos lugares emblemáticos de la Barcelona literaria del siglo XX.

Qüestions lligades a l'activitat
 
 
 
Antiguo café Zurich.
 

Texto 4

"El contacto con los testigos de Luzbel lo tenía a las cinco de la tarde en el nuevo Zurich de plaza de Cataluña, una reproducción clónica del antiguo, del mismo modo que el Liceo lo era de sí mismo. Tiempos de ingenierías del simulacro y la nostalgia, farfulló Carvalho" Pg32

El hombre de mi vida. Serie Carvalho. Manuel Vázquez Montalbán. Barcelona. 2000

 

Texto 5

El metro le fue acercando al corazón de la ciudad. Salió en el Paralelo, cruzó la destartalada vía entre soledades y se metió por la calle Conde del Asalto en busca de las Ramblas. Recuperó rincones habituales como si volviera de un larguísimo viaje. La fea pobreza del Barrio Chino tenía pátina de historia. No se parecía en nada a la fea pobreza prefabricada por especuladores prefabricados prefabricadores de barrios prefabricados. Es preferible que la pobreza sea sórdida y no mediocre. En San Magín no había borrachos derrumbados ante los portales, sorbiendo el hilillo de pequeño calor que salía de escaleras terribles. Pero no era un logro del Progreso, sino todo lo contrario. Los habitantes de San Magín no podían autodestruirse hasta que no pagaran todas las letras que debían para comprar su agujero en aquella ciudad nueva para una vida nueva. Pg137.

Los mares del sur. Manuel Vázquez Montalbán. Ed Planeta. Barcelona. 1987

 

Texto 6
Dejó a Charo esperanzada, volvió a consultar la dirección que constaba en la nota y caminó por la avenida abierta por los bulldozers hacia las entrañas del Barrio Chino, hacia las entrañas del país de su infancia del que ya no empezaba a quedar piedra sobre piedra. Pg235

El hombre de mi vida. Serie Carvalho. Manuel Vázquez Montalbán. Barcelona. 2000