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Estudiar en Barcelona

Barcelona, una babel europea.

Barcelona es, entre otras muchas cosas, un pedazo de la torre de Babel en que se está convirtiendo Europa. Babel con sol.

Ésta es la tesis de "Una casa de locos", una película que está pasando por nuestras carteleras consiguiendo mucha menos atención de la que se merece. Es la historia de un chico francés que viene a BCN con el programa Erasmus a cursar su último año de Economía antes de colocarse en un ministerio, en París.

Y aquí comienzan varios choques. Primero el lingüístico: desde el profesor nostrat que se empeña en explicar a los recién llegados la evolución del capitalismo en catalán, hasta el piso que comparte con cinco jóvenes de cinco nacionalidades y cinco lenguas distintas.

El segundo choque es el de los múltiples descubrimientos de tanta gente joven tan lejos de casa. Amor fresco y sin manías. Todo ello en medio de un enorme sentido de la solidaridad: cuando se enteran de que está a punto de llegar el novio de la inglesa Wendy mientras ella está acostada con un fornido estadounidense, todo el resto del piso, la torre de Babel, se moviliza para avisarla. No es de extrañar que el programa Erasmus sea conocido en algunos ambientes barceloneses como el orgasmus, aunque esto no sale en la peli.

El tercer elemento de interés es la peculiariedad de Barcelona como centro receptor de europeos. "Aquí no vas a dormir mucho", le dicen nada más llegar. Después salen hasta los apagones y las calles llenas de basura. Y la playa y el sol. El estudiante francés recibe la llamada de su novia llorosa anunciándole el fin de su relación desde un París lluvioso mientras el novio revolucionado está que se sale en una Barcelona resplandeciente. Casi un anuncio que a Clos no le hubiera salido mejor.
La reflexión sobre la Europa que viene acaba con los erasmus de vuelta a casa con el corazón destrozado pero con la simiente del futuro del continente, híbrido y caótico, metido en el alma como una nostalgia para el resto de la vida.


Josep Maria Ràfols. Noticia publicada en la página 43 de la edición de Miércoles, 22 de enero de 2003 de El Periódico - edición impresa.


Erasmus en Barcelona

Viví un año en Nueva York y conocí a mucha menos gente que en los cuatro meses que llevo en Barcelona, explica una estudiante de erasmus atraída por la ciudad más europea del mediterráneo, en la que hay más movimiento.(...)

En general, todos dicen pasárselo fenomenal en Barcelona, porque es tan cosmopolita y activa como Londres, pero a la vez es una ciudad pequeña, donde no te pierdes y llegas en metro a cualquier parte. La fiesta es otra de las razones por las que viene tanta gente, pero no tanto por los bares y el alcohol barato, sino porque siempre hay algo que hacer. Y aprovechan la ocasión al máximo, porque lo cierto es que los erasmus no son muy exigentes a nivel académico. Aquí lo verdaderamente importante es la experiencia personal.(...)

Magda Bandera, La Vanguardia, 8 de diciembre de 2002


Qüestions:

—1. Qué ofrece Barcelona a los estudiantes "Erasmus" que no tengan otras grandes ciudades europeas?

—2. Si encontrar piso es uno de los principales problemas con que se encuentran los estudiantes en Barcelona, qué medidas propondríais para paliar este déficit?

—3. Explicad el significado de la siguiente frase:

  • "La reflexión sobre la Europa que viene acaba con los erasmus de vuelta a casa con el corazón destrozado pero con la simiente del futuro del continente, híbrido y caótico, metido en el alma como una nostalgia para el resto de la vida"