Narcís Oller.
El transplantat. "Altres voltes l'hauriem vist dolçament entretingut en la contemplació de les flors i dels ocells que es venen a la Rambla. Si li haguessin preguntat què hi feia, per què s'hi delitava, hauria de segur respost que jamai, fins llavors, no s'havia fixat en flors ni en ocells, i que, no obstant, ara els contemplava a gust, sense saber que què! Potser, sense adonar-se'n, hi descobria una secreta relació amb la primavera, precursora de l'anhelat estiu!"
Manuel Vázquez
Montalbán. El pianista. Ed Seix Barral. Barcelona 1985. -¿Y esa iglesia? Las puntas triangulares de la iglesia del Carmen, con una ventana ojo de cíclope en su centro, convocaban la curiosidad de Schubert. -Es la iglesia del Carmen. La construyeron después de la Semana Trágica, sobre el solar de un antiguo convento de jerónimas que quemaron los revolucionarios. Mis abuelos vinieron a vivir a esta calle, Obispo Laguarda, recién casados. Tenían un colmado por aquí cerca, 'luego prosperaron y conservaron este piso por sentimentalismo, igual que mi padre. Aquí nació, aquí vivió con mi madre los primeros años de matrimonio y finalmente hemos venido a parar Luisa y yo. Es un barrio tranquilo y de un cierto interés. ¿Quieres que bajemos hasta la plaza del Padró? -No. Déjalo. Prefiero que vayamos directamente hacia las Ramblas. -Esta calle queda un poco aparte del conjunto del barrio. Era un barrio casi lumpen hace treinta o cuarenta años, en cambio en esta calle había algún médico, algún rentista, las fachadas lo dicen, aquí vivíamos los ricos del barrio, hasta hay casas con ascensor que recuerdan los intentos de una arquitectura racionalista de los años treinta. Acerquémonos a la plaza del Padró, es muy curiosa. Aún está a medio descubrir y restaurar una capilla románica auténtica. -Te cambio la plaza del Padró por las Ramblas. Se encogió de hombros Ventura. Las mujeres esperaban sus decisiones y Schubert impuso la dirección y el recorrido: Riera Alta, Carmen, plaza de los Angeles; pasaron ante la Casa de la Caridad, vaciada de su historia de miserias y entregada a la dentadura precoz de la nueva cultura popular democrática, teatro independiente y músicos espontáneos, asociaciones de vecinos y voluntad de recuperar lo que quizá nunca se había tenido. Llegaron a la calle Tallers, a los traseros de La Vanguardia cuyas máquinas zumbaban en sordina. Fue Schubert quien propuso buscar la cabeza de las Ramblas para empezar las cosas por el principio. -Será un recorrido a la vez simbólico y rememorativo. Remontaron la calle Jovellanos en busca de Pelayo, entre oscuridades de comercios aplazados, sólo interrumpidas por polígonos irregulares de luz que salían de las tascas en agonía cenante. Luisa se cogió de su brazo y apretó el cuerpo contra el suyo comunicándole la fuerza de avanzar tras los pasos de un Schubert que abría camino y de una parsimoniosa Irene que le seguía a dos pasos. El guía tenía necesidad de comunicar sus hallazgos visuales y se volvía cuando los encontraba para comentarlos en voz alta. Le rieron algunas ocurrencias, pero finalmente optaron por dejar en el rostro una sonrisa entre la neutralidad y la amabilidad que fue enfriando el entusiasmo comentarista de Schubert, hasta que desembocaron en la cabeza de las Ramblas, con su poderosa cabellera de contertulios futbolísticos, fugitivos de los trenes subterráneos, pedigüeños de algo o de nada entregados a una desesperanzada contemplación desde desganadas quietudes y jóvenes hurgando entre grupos de lo uno y lo otro, en viaje de estudios por las ciencias de perder el tiempo, ávidos de sorpresas de la conducta ajena que les propiciara un mayor deseo de llegar a la adultez o simplemente anécdotas que relatarse entre ellos, luego, ante hamburguesas con catsup y risas y comentarios sobre el extraño mundo de mirones y retóricos y pedigüeño que les esperaba y que creían distanciar por el hecho de denominarlo. -Mirones, retóricos, pedigüeños y... jóvenes. Musitó Ventura al oído de Luisa. -¿Quién? ¿Dónde? -Aquí. En todas partes. Ésos. -¿Y nosotros? -Las cuatro cosas a la vez. -¿Jóvenes también? |