Miguel de cervantes. El ingenioso hidalgo don
Quijote de la Mancha (...) no tardó mucho cuando comenzó a descubrirse
por los balcones del oriente la faz de la blanca aurora, alegrando las
yerbas y las flores, en lugar de alegrar el oído: aunque al mesmo
instante alegraron también el oído el son de muchas chirimías
y atabales, ruido de cascabeles, «¡trapa, trapa, aparta,
aparta!» de corredores que, al parecer, de la ciudad salían.
Dio lugar la aurora al sol (...) Manuel Vázquez Montalbán. Tatuaje. Ed Planeta. Barcelona. 1986 Pg.151 Los bordes gastados de las casas, los jaramagos crecidos en cualquier grieta donde la arenisca de la erosión dejó blanduras para las raíces, los escudos heráldicos sobre los portales, el silencio sólo roto por el forcejeo de los mozos de almacén o el tañido de herramientas lejanas, fugitivo de los portones entreabiertos de hondos talleres iluminados por bombillas de veinticinco watios, bombillas ciegas por las cagadas de mosca y la película de un polvo antañoso. Los coches permanecían aparcados en las calles menos estrechas, pero apenas circulaban. Bebió agua en la fuente situada frente a la iglesia de Santa María del Mar, compró aceitunas de distintas clases en una tienda de pesca salada y se las fue comiendo en compañía de un panecillo tierno que había encontrado solitario, casi abandonado en la despoblada alacena de la primera panadería abierta de la tarde..."
Manuel Vázquez Montalbán. El laberinto griego. Ed. Planeta. Barcelona.1991. Pg. 67. Edificios neoclásicos al servicio del poder militar, alguna pincelada neogótica, comercios marítimos, una plaza neorromántica, el escaparate de posmodernidades que configuraba la remodelación del paseo culminado por la gamba gigantesca del diseñador Mariscal. (...) Respaldados por las naves, el mar estanque, los tinglados obsoletos a medio derribar, los nervios férricos de torreones de antigua eficacia atravesaron el paseo y la plaza de Medinaceli para buscar el callejón donde se ubicaba el estudio de los Dotras. Todas las puertas estaban abiertas y la luna llena estaba puesta sobre los miserables tejados." |