Juan Marsé. El amante bilingüe. Ed planeta. Barcelona, 1990.

Pg 35
"Vivía en un pequeño apartamento del edificio Walden 7, en Sant Just Desvern (...) Bajó del autobús y, echándose el acordeón a la espalda, se dirigió tambaleándose hacia Walden 7, la maltrecha fortaleza de formas cambiantes, roja, misteriosa y sideral como un crus­táceo gigantesco bañado por la luna. Marés iba esta noche tan agobiado por la soledad y la des­dicha que no oyó las losetas que se desprendían de la fachada estrellándose contra el suelo.

La ventana estaba abierta y brillaban en la noche enjambres de luces, un parpadeo neurótico que se extendía hacia Esplugues y Cornella, al otro lado de la autopista efervescente. Abajo, en tor­no al edificio, las losetas desprendidas del reves­timento se estrellaban contra el suelo a interva­los regulares, produciendo un leve chasquido en las simas de la noche, casi un gemido.

...También este camaleónico edificio, que albergó tan­tas ilusiones en los años setenta, fue a su vez un sueño: un habitáculo concebido para la pareja antiburguesa y no conformista que Norma había imaginado representar ante sus amistades, un edificio, según su creador, erigido para propiciar otras formas de vida y de relación y no sólo las de la pareja tradicional, para exaltar la libertad del individuo y la convivencia en comunidad... Todo se había ido al traste, y Marés aún se pre­guntaba por qué oyendo caer las losetas en las tinieblas del exterior."

 

Manuel Vázquez Montalbán. El laberinto griego. Ed. Planeta. Barcelona.1991.

Pg. 74
"¿A dónde vamos?
Preguntó Lebrun en cuanto volvieron a desembocar en la plaza Medinaceli.

-A Icaria.

-¡Por fin!

-No se lo digo en broma. Una parte de Barcelona, hoy a punto de desaparecer bajo la piqueta olímpica, se construyó en homenaje a Icaria. Era un barrio industrial y obrero, naturalmente, y los obreros catalanes del siglo XIX también soñaron en llegar algún día a Icaria. Incluso la Ciudad Olímpica se llamará Nueva Icaria.

-Olimpia en Icaria. Un clavo saca a otro clavo. Un mito saca a otro mito.

-A esta parte más industrial del Pueblo Nuevo, Poble Nou en catalán, también se la llamó la Manchester Catalana. Los industriales barceloneses del siglo XIX idolatraban el modelo inglés. Me gustan las ruinas contemporáneas, monsieur Lebrun, y últimamente paseo mucho por la ciudad amenazada por la modernidad. En el barrio viejo, muy cerca de aquí, están abriendo una vía ancha que se va a llevar los malos olores de la ciudad podrida no sé a dónde, pero se los va a llevar y de la Manchester Catalana, de Icaria, poco va a quedar. Es curioso que los patronos soñaran con Manchester y sus obreros con Icaria. ¿Con qué sueñan hoy en día unos y otros?

-Probablemente con nada."