Instruments i estris d'ús quotidià
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Les diferències culturals El fenomen de la globalització econòmica està produint una uniformització cultural que també afecta als instruments i estris d'ús quotidià, de manera que sovint, en diferents ciutats o municipis del món és difícil trobar elements que representin una adaptació i desenvolupament tecnològic propi i distintiu d'especificitats culturals. |
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Otro capítulo interesante es el de las soluciones absurdas. La imaginación de los gestores hoteleros parece no conocer límites en este sentido y te sorprende a cada nueva ocasión con singularidades insospechables. Me alojé en un hotel de carretera checo en el que habían colocado un plato de ducha en el armazón de una antigua bañera, de manera que al dar la zancada para meterte topabas con los escasos diez centímetros de profundidad del plato. Era una sensación desconcertante, como si a la bañera le hubieran hecho la petaca. Luego tenías que ducharte de pie a medio metro del suelo, lo que producía una sensación francamente rara. En Bangui, capital de la República Centroafricana, gocé de una ducha con el difusor situado a poco más de un metro de altura, como si esperaran una clientela de gnomos o a los miembros de alguna secta que se duchase tan sólo de la cintura para abajo, algo incomprensible. En otra ocasión, en la civilizada La Plata, oí repicar el teléfono debajo de la cama: estaba fijado a la pared, a cuarenta centímetros del suelo, detrás de la cabecera. Era cómico tener que levantarse y desplazar la cama cada vez que te llamaban. He disfrutado de hoteles magníficos, desde luego. Pero también he pasado un frío atroz en un hotelito del valle de Colca, cerca de Arequipa, o noches enteras en la más completa oscuridad en una pensión de medio pelo en Cuzco. He recalado en un burdel en el centro de Cerdeña, que ya me pareció raro como hotel nada más llegar. He soportado la práctica impersonalidad de los moteles norteamericanos, siempre iguales a sí mismos, o la triste y eficaz funcionalidad de la cadena Formule 1, que te empaqueta más que aloja por un precio realmente imbatible. He sufrido esos hoteles chinos y tibetanos con agua caliente para el té en los descansillos y agua helada en la ducha. He dormido en los camastros colectivos de los hoteles populares nepaleses, kenyatas o malianos, o en puro suelo de arena de algunos albergues del sahel. He soportado suciedades colosales y hordas de insectos varios en malos hoteles o en antros infames, desde Indonesia hasta Brasil. He sufrido la miseria fontanera de tanto hotel mediterráneo de pacotilla, con tuberías gorgojeantes, duchas intermitentes y cortinas de baño ausentes. Me he despertado de madrugada, deslumbrado, frente a las cristaleras sin cortinas de las residencias escandinavas, pensadas para el largo invierno nórdico, por las que el sol estival se cuela a raudales a partir de las tres de la madrugada. He estado en hoteles destrozados por la guerra de Chad, hoteles en los que cualquier servicio era un lujo inesperable. He vivido la poderosa imaginación e inventiva de toda clase de hoteleros desconcertantes, con una visión de las cosas que sin duda no coincidía con la mía. He pasado una parte importante de mi vida durmiendo en cama extraña. Y todo ello porque no hay incomodidad que pueda con la pasión de viajar. Ramon Folch. El vicio de mirar. Pasiones y paisajes de un ecòlogo. Barcelona 2000. Ed. Planeta |
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—1. Escolliu 2 instruments o estris d'ús quotidià i feu una recerca que us permeti demostrar que instruments que tenen la mateixa funcionalitat , presenten diferències apreciables en el disseny i el desenvolupament tecnològic en diferents indrets del món. —2. Feu una valoració dels pros i els contres d'aquesta uniformització cultural dels estris d'ús quotidià. |