| -------------------------------------------------------------------------------- QUINTO CENTENARIO | UNA JOYA CARTOGRAFICA -------------------------------------------------------------------------------- Colón se equivocó; De la Cosa, no EL ITALIANO buscaba el poder, frente al idealismo de Juan de la Cosa. Éste entregó a los Reyes Católicos el plano que plasmaba la existencia de un nuevo continente. -------------------------------------------------------------------------------- El Almirante Colón nunca dudó de que aquellas islas eran parte de los archipiélagos que bordean el continente asiático. Pensaba que los nativos eran indios que sufrían el acoso del imperio mongol del Gran Khan. Pero el maestre De la Cosa discrepaba de Colón. (...). El italiano buscaba poder, dominio, comercio exclusivo de oro, perlas y especias. Al español le guiaba un espíritu más idealista, un afán por surcar mares y explorar tierras, sin perder de vista las estrellas. Un espíritu observador que le llevaría a convertirse, en 1500, en el hacedor de una Carta que pasaría a la Historia: el primer mapa en el que aparecía el Nuevo Mundo. Sin duda, el geógrafo comenzó a tomar notas en aquél primer viaje de 1492. Concedidas las Capitulaciones regias al temerario proyecto de buscar una nueva vía hacia las Indias, Juan de la Cosa aportó de su propio peculio la nave María Galante, bautizada luego como Santa María en honor de la Virgen. Un bajel poderoso, idóneo para navegar por las aguas oceánicas que tan bien conocían los marinos vizcaínos y andaluces que el cántabro alistó en el Puerto de Santa de María y Palos de Moguer. Como maestre de la nao capitana, Juan (...) cuida de que todo esté
en estado de revista, da órdenes, dibuja cartas náuticas.
Su actividad es frenética. Cada noche comprueba la ruta astronómica.
Vigila los vientos alisios y se cerciora de que el rumbo no abandone
la corriente marina que les empuja. Ellos no dudan de que micer Juan está seguro de lo que hace, que la navegación de altura es una forma de surcar el mar que no se guía por los cálculos terrestres, sino por la brújula y las estrellas. Todas las mañanas le ven levantar mapas del océano y apuntar la posición de los astros respecto a la estrella polar, para que la singladura no se desvíe de su objetivo. Callan y confían. Seis años después, en 1498, (...) Cristóbal Colón había vuelto ya de su tercer viaje. La rivalidad entre él y Juan de la Cosa se había hecho tan patente que éste último no le había acompañado. Ya en el segundo viaje había ido sólo como cartógrafo. A finales de octubre de 1500, nada más entregar la Carta que había elaborado a los Reyes Católicos volverá a embarcarse con Alonso de Ojeda. (...) IGNACIO MERINO. EL MUNDO - Domingo, 22 de octubre de
2000 - Número 262 |