Mensaje en una botella
...El tiburón, que olfateó inmediatamente el manjar,
avanzó rápidamente hacia el yate, golpeando las tranquilas
aguas con sus aletas.
(...)Cuándo el animal alcanzó el anzuelo, se volvió
sobre el lomo para apresar con más facilidad el cebo que desapareció
inmediatamente en su enorme boca. (...)
No sin esfuerzo pudo terminarse felizmente la pesca, puesto que al cabo
de media hora el tiburón estaba muerto en la cubierta del yate.
Sin embargo, la curiosidad de los marineros no estaba satisfecha, porque
es costumbre en todos los navíos registrar escrupulosamente el
estómago de estos animales. La gente del mar aguarda siempre
alguna sorpresa Y casi nunca se ve defraudada en sus esperanzas.
(...) bien pronto descubrieron se trataba de una botella, que por su
aspecto demostraba que había permanecido en aquel lugar bastante
tiempo.
El lord ordenó que fuese retirada con el máximo cuidado,
porque las botellas encontradas en el mar solían encerrar mensajes
o documentos.
El segundo de abordo, llamado Tomás Austin, fue el encargado
de la extracción.
(...)Lord Glenarvan, en medio de un silencio absoluto, procedió
a examinar la botella, tomando, como es lógico, las máximas
precauciones, porque el indicio más pequeño en apariencia
puede llevar a veces a un descubrimiento importante.
De esta manera se dio cuenta de que el recipiente era de cuello delgado
(...) aquella botella denunciaba a la legua su origen de la champaña
francesa.
(...)
.
(...)Aquellos trozos de papel se encontraban medio destruidos por el
agua del mar, y en los mismos se veían varias palabras aisladas
que en un tiempo habían constituido, sin lugar a dudas, líneas
enteras y que ahora veíanse borradas en gran parte.
Durante varios minutos, lord Glenarvan los examinó con atención
ante la mirada interrogante de sus amigos.
-Las pocas palabras que han resistido la corrosión -dijo -permiten
asegurar que se trata de un mismo documento escrito en tres idiomas
distintos. Uno está redactado en francés, otro en inglés
y el tercero en alemán.
-Esta circunstancia -habló el capitán-, favorecerá
la lectura de este mensaje, porque es imposible que el agua haya borrado
las palabras de las tres copias precisamente en los mismos sitios.
-Eso es lo que yo creo -dijo lord Glenarvan-. Combinando los restos
de unas y otras palabras acabaremos seguramente por determinar su sentido.
Pero procedamos con método.
(...)
Y tomando la pluma emprendió la tarea de escribir en francés
las frases de los tres idiomas, con las que pudo componer las siguientes
líneas, respetando los intervalos que las separaban y completando
aquellas cuyo sentido no podía ofrecer dudas.
7 juin 1862 trois-mats
Britannia
Glasgow
sombré gonie
austral
á
terre deux
matelots
capitaine Gr abor
contin pr
cruel indi
jeté document de
longitude
et 37° 11', de latitude perdus
. * *
-Estoy convencido -explicó Glenarvan-: de que nos encontramos
sobre la pista de una gran catástrofe. De nuestra inteligencia
depende la vida de varios hombres. Yo creo que debemos llevar a la práctica
todo cuanto sea posible para descifrar la clave de este enigma. Tenemos
que apreciar en nuestro estudio tres elementos muy distintos. En primer
lugar, lo que sabemos con exactitud, debido a los documentos; después
las conjeturas que puedan hacerse sobre los mismos, y, finalmente, lo
que ignoramos.
Hizo una pausa, que fue aprovechada por todos los presentes para reafirmar
cuanto decía el lord.
-Sabemos -prosiguió- que el 7 de junio de 1862 el bergantín
«Britannia», de Glasgow, zozobró; que dos marineros
y el capitán arrojaron al mar este documento a los treinta y
siete grados y once minutos de latitud, y que solicitan auxilio. A continuación
podemos conjeturar que el naufragio sobrevino en los mares australes,
y esto me llama la atención respecto a la palabra «gonie»,
que tal vez sean dos sílabas correspondientes al nombre de un
país.
-¡La Patagonia! -exclamó Elena.
-Eso creo yo también, pero hemos de aseguramos comprobando si
este país está cruzado por el paralelo treinta y siete...
-Nada más sencillo -repuso el capitán, extendiendo un
mapa de América meridional encima de la mesa.
Inmediatamente pudieron comprobar que el paralelo 37 pasa rozando la
Patagonia, corta la Araucania, roza al norte de las tierras patagónicas
a través de las Pampas, para perderse finalmente en el Atlántico.
-Perfectamente -habló nuevamente Glenarvan-. Continuemos nuestras
suposiciones; El capitán y los dos marineros «abord»...,
o sea, que «abordan» o «llegan a»... «contin»...
el continente, lo que indica claramente que no se trata de una isla.
A continuación existen dos letras providenciales que pueden ser
una contestación categórica a la pregunta que podemos
hacernos nosotros: las letras «pr» dan a entender claramente
su suerte, porque. pueden formar parte de la palabra «prisioners»,
lo que también quiere decir que son capturados. ¿Y por
quién? por los «cruel» «indiens», por
los indios feroces.
¿No os parece claro el documento? ¿No estáis convencidos
de lo sucedido? Las palabras vienen sin esfuerzo alguno a llenar los
huecos. Todas estas hipótesis me parecen muy razonables y estoy
convencido de que la catástrofe ha ocurrido en las costas de
Patagonia. Por otra parte, comprobaré en Glasgow el destino del
«Britannia», para aseguramos si ha podido ser arrastrado
hacia aquellos parajes.
-No habrá necesidad de ir tan lejos -intervino el capitán-.
Aquí tenemos la colección completa de la Mercantile and
Shipping Gazette, que nos proporcionará los datos precisos.
Y mientras. pronunciaba estas palabras tomó el legajo de periódicos
del año 1862 Y comenzó a hojeados rápidamente.
Al poco rato exclamó, con aire de satisfacción:
-'Treinta de mayo de 1862. El Cállao. «Britannia»,
con carga para Glasgow. Capitán Grant..
-¡Grant! exclamó lord Eduardo-. El valeroso escocés
que quiso fundar una nueva Escocia en los mares del Pacífico...
No , hay duda de que es él. El «Britanniá»
zarpó de El Callao el treinta de mayo, y ocho días después,
el siete de junio, se perdió en las costas de Patagonia.
-¡Efectivamente! - Lo único que ignoramos es el grado de
longitud que nos falta..
-Detalle que, aun siendo importantísimo, no creo preciso -afirmó
el capitán-, puesto que conociendo el país y con sólo
el dato de la latitud, yo me comprometo a ir directamente al lugar del
naufragio. .
Elena, más que nadie, mostró el contento que aquello le
producía.
-Ahora -indicó lord Eduardo- pueden llenarse sin trabajo los
claros que quedan en el documento, como si en realidad fuesen escritos
por el propio capitán Grant. ,-y tomando la pluma dejó
redactada la nota en la siguiente forma:
«El 7 de junio de 1862, el bergantín
«Britannia» de Glasgow, zozobró en las costas de
la Patagonia, en el hemisferio austral. Se dirigen a tierra dos marineros
y el capitán Grant, intentando llegar al continente donde son
apresados por los feroces indios. Arrojan este documento a los
grados de longitud y 37 grados 11' de latitud. Llevadles auxilios o
están perdidos.»
-Si estos desgraciados vuelven a ver su patria -dijo Elena- a ti deberán
esta dicha..
-El documento es demasiado claro -exclamó Glenarvan para no creer
que esto va a ser posible. Inglaterra no puede vacilar en acudir en
socorro de tres de sus hijos. Lo que hizo por Fránklin y por
muchos otros, lo hará hoy por los náufragos del Britannia».
-Hemos de suponer -añadió Elena- que esos náufragos
tendrán seguramente una familia que llora su desaparición..
-Efectivamente, Elena. Es posible que el capitán Grant tenga
esposa e hijos, a los que yo me encargo de notificarles que todavía
quedan esperanzas. (...)
Julio Verne. Los hijos del capitán Grant.
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