| «y los que conmigo vengan, de Dios reciban buen pago, y aquellos que aquí quedasen quiero contentos dejarlos». (...) «Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados; nunca os abandonaremos en tanto que estemos sanos, y con vos emplearemos nuestras mulas y caballos y toda nuestra fortuna y nuestros trajes de paño; siempre os hemos de servir como leales vasallos.» (...) Mucho agradeció mío Cid cuanto allí fuera acordado... El Cid salió de Vivar, a Burgos va caminando, allá dejó sus palacios yermos y desheredados. De sus ojos mío Cid, va tristemente llorando, volvía atrás la cabeza y se quedaba mirándolos. (...). Suspiró entonces mío Cid, de pesadumbre cargado, y comenzó a hablar así, tan justa y tan mesurado: (...) Todo esto me han urdido mis enemigos malvados». (...) que de Castilla nos echan, mas a gran honra algún día tornaremos a esta tierra!»
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(...) Antes de la noche, a Burgos (...) Una niña de nueve años (...)
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