Ulises
| Ulises cuenta lo que les ocurre a dos personajes -Stephen Dedalus y
Leopold Bloom- en Dublín, desde las ocho de la mañana del
jueves 4 de junio de 1904 hasta las dos de la madrugada siguiente (las
tres primeras horas, por separado, duplicando el relato), con un apéndice,
desde las dos hasta alrededor de las tres de esa madrugada, en la mente
en duermevela de Molly Bloom, esposa de Leopold.
Ulises tiene dieciocho capítulos, muy diferenciados, cuya acción transcurre desde las ocho de la mañana del 4 de junio de 1904, durante las dieciocho horas siguientes, pero repitiendo las primeras tres horas, en los dos personajes principales, y dejando en el vacío la hora de 10 a 11-baño del señor Bloom- y las horas de 6 a 8 -en que cabe inferir vagamente que el señor Bloom hace una visita de pésame-. No hay propiamente «argumento»: el joven Stephen sale de la vieja fortificación donde vive con unos amigos, y a donde no podrá volver por falta de llave y por haberse peleado con el que la tiene, y se dirige a dar una clase y a errar por Dublín, recalando sobre todo en la Biblioteca Nacional. Mientras, el señor Leopold Bloom, agente de publicidad, sale de su casa, tras llevar el desayuno a la cama a su bella mujer, no muy fiel y no tocada sexualmente por él desde hace años, para asistir .a un entierro, y cumplir alguna breve gestión publicitaria; tras de lo cual almuerza ligeramente, yerra por la ciudad, pensando que su mujer no tardará en recibir la visita de cierto peligroso galán, come algo sustancioso oyendo música, escucha los discursos de cierto nacionalista irlandés, se sienta en la playa a observar a cierta exhibicionista doncellita, visita un hospital de maternidad para interesarse por una vecina, y allí conoce al joven Stephen, al que, con ánimo protector, sigue hasta el barrio de los burdeles, y al que, cuando es golpeado por un soldado, invita a ir a su propia casa, donde, sin embargo, no le puede dar alojamiento, por lo que le deja marchar tras darle una taza de cacao El libro, como apéndice, tiene un capítulo con el soliloquio semidormido de la señora Bloom, recordando el episodio erótico de aquella tarde, y toda su vida pasada. Como se ve, al final no hay ninguna «conclusión»: para los señores Bloom, todo seguirá como de costumbre: el joven Stephen tendrá que buscar otro alojamiento. El valor del libro está, pues, en las voces en que se va expresando ese mundo vulgar, una o dos diversas por cada capítulo, pero con una voz entre ellas que domina a las demás: la «palabra interior», la deriva de la mente en su inevitable fluencia lingüística, lo que a veces se llama en términos de Henry James «corriente de conciencia» (stream of consciousness), pero que el propio Joyce bautizó como «palabra interior. J. M. Valverde. Prólogo a la edición
Castellana de Ulises, de James Joyce |