Activitat: le401 Castellà
 
 
 
       

El valor de la literatura

PACO

Paco es un hombre bueno. Naturalmente bueno y honrado, e íntegro. Lástima que no todos sean como él.
Paco es siempre puntual en su trabajo. Bueno.... casi siempre. Algunos lunes se pone enfermo. Sus compañeros le creen, porque Paco es un hombre bueno.
"Documentos TV": un programa sobre los negros. Paco está interesado por el tema: Paco se interesa por los problemas de los demás. Su indignación va en aumento. ¡Qué atrocidades se cometen contra los negros, en nombre de la civilización blanca! Al día siguiente, Paco firma una carta contra el apartheid. ¡Qué nobles sentimientos los de Paco!
De repente, el teléfono. Su cuñado ha tenido un accidente. Paco toma su coche para llegar pronto al hospital. En vano; la salida del garaje se encuentra taponada: una furgoneta se halla descargando.
-Apártese, que tengo prisa.
-No se impaciente, hombre.
-Tengo mucha prisa. Apártese o llamo a la grúa.
-En seguida terminamos, hombre.
La guardia municipal. Multa y todo lo demás.
-¡Malaleche, cabrón!
Paco no replicó. Paco cree que las normas están para cumplirlas, y son normas para todos. Un pensamiento ecuánime, el de Paco.
De regreso del trabajo, Paco entra a comprar tabaco. Deja el coche donde puede. ¡Cómo está la circulación! Ruido de claxon.
-¡Apártese, hombre, que molesta!
-¡Un poco de paciencia, que ya voy!
-Apártese, o llamo a la grúa.
Paco escucha la amenaza. A Paco le duele. Él es un hombre comprensivo con los otros, y le duele que los otros no sean comprensivos con él.
A las siete, Paco tiene cita con el director del colegio del chaval. Son las 7.30 cuando el director le recibe.
-¿Sabe Vd. qué hora es?
-Sí, las siete y media.
-¿Cree Vd. que tengo el tiempo para perderlo?
-Discúlpeme, no he podido...
-No valen disculpas. ¿Qué seriedad enseñan Vds. a los alumnos, si Vds. mismos son los primeros que no cumplen?
Quizá exagera un poco, pero Paco tiene razón. Hay que predicar con el ejemplo, incluso en los pequeños detalles. No se puede educar sólo de boquilla.
Paco preside la comunidad de vecinos de su casa. Una familia gitana va a vivir en el ático. Se consulta a la comunidad.
-¿Qué sabemos de ellos? Pueden ser unos ladrones.
-No estamos seguros.
-En todo caso, seguro que son unos guarros, y nos van a dejar la escalera y el ascensor hechos una porquería.
-Pueden ser un peligro.
Como presidente, Paco ha de velar por la seguridad de los vecinos. Paco siempre piensa en los demás. Además, Paco es un demócrata.
-No podemos admitir un peligro en nuestra casa.
Paco es un hombre justo, y es amante de la paz.
Un día, en la calle, alguien le pide dinero. Paco no lo duda: ese hombre, de aspecto harapiento... sin duda tiene hambre. Paco le da un poco de dinero. Un corazón generoso, el de Paco.
El chaval de Paco no va bien en los estudios. Las matemáticas las tiene atragantadas. Paco le ayuda. El muchacho ha de recuperar: para ello, tiene un montón de deberes en casa. Está francamente aturdido. Paco, que por algo es ingeniero, le hace los deberes al chaval. Finalmente, el muchacho salva el curso. No todos los padres se desviven por sus hijos como Paco.
Correos cierra a la una. Son la una y cinco cuando llega Paco.
-Está cerrado.
-Ya sé, pero es muy urgente.
-Lo siento: es la hora.
-¡Pero si Vd. no tiene que irse todavía! ¿Qué le cuesta atenderme?
-Está cerrado para el público y, además, acabo de decirle también que no a otro señor.
-Mire: esta propina es para Vd.
Paco sabe que un favor no cuesta nada. Él los hace a veces. ¿Por qué tienen que ser tan intransigentes los empleados de Correos? Además, Paco sabe corresponder.
De nuevo un pedigüeño, persona joven, de buen aspecto. Paco piensa: un drogata, seguro. Ni un duro para él. Paco es un hombre íntegro. Sabe medir las consecuencias de sus actos. Lástima que haya tan pocos hombres como Paco.
Paco sabe lo que está bien y lo que está mal. Paco, evidentemente, es un hombre bueno.

 

A CADA CUAL LO SUYO

Nemolloc era un bonito lugar: un regalo de la naturaleza. En Nemolloc, la gente era feliz. Trabajaba en lo que le gustaba y, sobre todo, disfrutaba. En Nemolloc, la gente gozaba de la vida, porque en Nemolloc había riqueza y había paz. Y algo muy importante: en Nemolloc había verdadera justicia. En Nemolloc estaba muy claro lo que era justicia. Justicia, como todo el mundo sabe, es dar a cada uno lo suyo. Todo el mundo en Nemolloc sabía eso, y todo el mundo, en Nemolloc, deseaba una justicia lo más ajustada posible.
Y trabajaba por ello. Para ajustar la justicia, cada club, cada escuela, cada asociación en Nemolloc tenía su tribunal de ajustes, más conocido como "El gran ajustado". Todo el mundo, en Nemolloc, se ocupaba de tener justas sus cuentas.

Pepito había tenido mala suerte aquel día. Aquel día era 7 y jueves, y la verdad es que un 7 y jueves no es un día especialmente indicado para tener mala suerte. Pero aquel día, Pepito la tuvo. Había dormido mal. Ese día tenía examen, y Pepito llegó a la escuela tarde y con dolor de cabeza. No se enteró muy bien de lo que estaba ocurriendo, hasta que al día siguiente supo su calificación: muy deficiente.

¡Qué berrinche agarró el pobre Pepito! No le habían dado la menor oportunidad. ¡Tener este resultado, tan cerca de final de curso! Pepito se puso a llorar de rabia. Al salir de clase, se fue corriendo al servicio. Entró y cerró de un portazo. Al salir, la puerta no se abría. Un fuerte puntapié, y la puerta cedió. Al menos, Pepito pudo descargar su rabia.

Las puertas no tienen la obligación de soportar los golpes, ni siquiera los de Pepito. Las puertas también tienen sus derechos: están para proteger, pero ellas mismas son seres desprotegidos. Si sus derechos se vulneran, las puertas sufren. Con el golpe de Pepito, aquella puerta se astilló, y se quedó muy triste. El reglamento escolar de Nemolloc es tajante: las cosas que están al servicio de todos, deben ser cuidadas y respetadas. No debe ejercerse violencia contra el bien común. Evidentemente, Pepito había olvidado que algunas cosas están al servicio de todos. Pepito había infringido el reglamento.


La intervención de "El gran ajustador" no se hizo esperar. Su entrada en escena no fue especialmente solemne. Había que ajustar las cuentas a Pepito y castigar su trasgresión. Con sencillez, pero con eficacia.

-¿De qué se acusa a Pepito?

-De romper una puerta de servicio. ¿Era de Pepito el servicio?

-No.

-¿Era de Pepito la puerta? No.

-Así, pues, ¿Pepito ha roto la puerta de un servicio que no era el suyo? Exactamente.

La luz se ha hecho y la sentencia es clara: a cada cual lo suyo. Pepito debe sufrir el mismo mal que ha hecho. Esto es lo que ordeno: rómpase la puerta del servicio de Pepito. Así se habrá producido el ajuste de cuentas y volverá a reinar la justicia. A cada cual, lo suyo.

Sonó el timbre de la casa de Pepito.

-¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!

-¿Quién es? -El gran ajustador.

En efecto, allí estaba aquel ser, de aspecto poderoso, con el rostro oculto y la herramienta de justicia entre las manos.

No mediaron más palabras. A los pocos segundos, la puerta del cuarto de baño de la casa de Pepito había quedado destrozada.

El ajuste de cuentas se había producido. Una vez más, la justicia había triunfado.

 

La afirmación humana

(Anna Frank)

En torno el crimen absoluto. Vulgo,
el vulgo más feroz,
en un delirio de vulgaridad
que llega a ser demente,
se embriaga con sangre,
la sangre de Jesús.
Y cubre a los osarios
una vergüenza universal: a todos,
a todos nos sonroja.
¿Quién, tan extenso el crimen,
no sería culpable?

 

 

La noche sufre de inocencia oculta.

Y esa noche tú, por ti alborada,
a un cielo con sus pájaros tan próxima,
a pesar del terror y del ahogo,
sin libertad ni anchura,
amas, inventas, creces
en ámbito de pánico,
que detener no logra tus esfuerzos
tan enérgicamente diminutos
de afirmación humana:
Con tu pueblo tu espíritu
-Y el porvenir de todos.

JORGE GUILLÉN.

 

Nadie está solo
En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad.
Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?

Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio.
¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?

Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO

 

 

Masa
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

CÉSAR VALLEJO

 

UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO
Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después, del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo y la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito?

CÉSAR VALLEJO

 

 

PORQUE NOSOTROS...
Me doy cuenta de que vamos a morir,
porque nosotros... no dominamos la técnica del combate,
porque nos hemos vuelto Quijotes,
porque... nos morimos de hambre.

Nuestros amigos... tras las fronteras,
contemplan un grano de su trigo,
una gota de su aceite... y preguntan:
¿Cómo estará nuestra casa abandonada?
¿Cómo estará la tierra?... ¿La reconoceremos al volver?
¡Ay de nosotros!...
Pedazos de un pueblo refugiado, perseguido.
¡Ay de nosotros,
de nuestra vida de esclavos!
¿Volveremos? ¿Volveremos?

SAMIH AL-QASIM

 

PRIMERO COGIERON...
Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada por que yo no era un comunista.

Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.

Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.

Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.

Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.

BERTOLT BRECHT

 

 

MI CHICO NO ERA MALO...
Mi chico no era malo,
dice.
Tenía muchas novias,
claro.
Tocaba la guitarra
y algo
le bailaba en los dedos, malo.
Yo no digo que no fuera
raro,
pero explíqueme, Señor,
por qué lo fusilaron.

GABRIEL CELAYA

 

FUSILAMIENTO
Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados;
hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
que están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van a matar.

-¿Puedes escapar?
-¡No puedo correr!
-¡Ya van a tirar!
-¡Qué vamos a hacer!
-Quizá los rifles no están cargados...
-¡Seis balan tienen de fiero plomo!
-¡Quizá no tiren esos soldados!
-¡Eres un tonto de tomo y lomo!

Tiraron.
(¿Cómo fue que pudieron tirar?)
Mataron.
(¿Cómo fue que pudieron matar?)
Eran cuatro soldados
callados,
y les hizo una seña, bajando un sable, un señor oficial;
eran cuatro soldados
atados,
lo mismo que el hombre que fueron los cuatro a matar.

NICOLÁS GUILLÉN

 

 

HOMBRE PLANETARIO
XIX
Vendrá un día más puro que los otros:
estallará la paz sobre la tierra
como un sol de cristal. Un fulgor nuevo
envolverá las cosas.
Los hombres cantarán en los caminos,
libres ya de la muerte solapada.
El trigo crecerá sobre los restos
de la armas destruidas
y nadie verterá
la sangre de su hermano.
El mundo será entonces de las fuentes
y las espigas, que impondrán su imperio
de abundancia y frescura sin fronteras.
Los ancianos tan sólo, en el domingo
de su vida apacible,
esperarán la muerte,
la muerte natural, fin de jornada,
paisaje más hermoso que el poniente.

JORGE CARRERA ANDRADE

 

AGOSTO DE 1945
El día en que Hiroshima y Nagasaky ardían
yo veía feliz a medio mundo,
por que los aliados habían vencido
y al fin se terminaba la guerra,
y terminarían todas las guerras.
Yo pensaba en la Bomba como en un gran fuego de artificio en la plaza de Año Nuevo,
y mientras aceras de asfalto derretido
arrastraban a miles de seres,
yo miraba jugar al escondite a niñas vecinas
y esperaba que me llamaran a sentarme a la mesa.

Los girasoles relucían
y caracoles despreocupados trazaban sus senderos plateados en el jardín,
mientras en la tierra del sol naciente
monstruosas plantas retorcidas crecían
y nacían larvas sin nombre.
Aquí hermosas muchachas peinaban largas trenzas,
mientras allá millares de mujeres quedaban sin cabello.
Caía el telón sobre otro día
y yo miraba ávidamente al mundo
cerrado para siempre a los ojos de tantos niños.
Aún no se usaba la palabra radioactividad.
Y yo a los diez años sabía que todo estaba bien:
era el fin de la guerra y triunfaban los buenos.
Todo el mundo estaba feliz y se preparaba el desfile de la Victoria,
cuando al otro lado de nuestro otoño
Hiroshima y Nagasaki ardían.

JORGE TEILLIER

 

 

NIÑA CAÍDA EN GUATEMALA
(19 de junio de 1954)

Te eligieron los dioses.
Quisieron que tu muerte señalase
la irrupción de la sangre y el sollozo.

Niña caída, tu inocencia rota,
rota tu frente de candor y pájaros
al iniciar su palidez el día.
Así como tu gloria ¿será eterna
tu leve voz que enmudeció de pronto
esa monstruosa, intempestiva furia?
¿Verás tu triunfo? ¿La invasión del óxido
sobre las hoscas armas que te hirieron?

Nada nos dice que tu voz perdure,
ni tu mirada en albas detenida.
Caída bajo un golpe de metrallas.
Tu cuerpo en una calle, enterneciéndola.

Nada sabías, ni sabrás, criatura,
del hombre oscuro que en su sueño alienta
la sumisión de seres fraternales.
Nada sabrás del hombre
que codicioso cuenta sus dineros
mientras lo ciñen ríos que enrojecen.

Pero algún día de futuros tiempos
verás que se alzan manos celebrantes
--lágrima en flor del hombre redimido--
a tu memoria de inocente víctima.

Recordaran tu nombre perforado
del cual brotará la primer vertiente.

ANTONIO REQUENI

 

MUCHAS MANERAS DE MATAR
Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...
Sólo pocas de esta cosas están prohibidas en nuestro Estado.

BERTOLD BRECHT

 

 

GLOSA I
¿Qué haremos contigo Libertad
cuando todos libres y dueños?
¿Cuando hayamos olvidado
la geometría de rejas y de encierros
los gritos de tortura
la canción de los hierros
el trueno de los pelotones?
¿Cuando ya no haya más carteles que indiquen con el dedo
lo que debe estar a la derecha o a la izquierda?
¿Cuando todo sea centro?
¿Cuando ya no hayan vendas sobre los ojos
para las bocas freno
cuadrícula para las ideas
para la canción apagafuegos?
¿Qué haremos
contigo Libertad
cuando ya no seas más sueño?

...Porque las cosas no son nuestras
sino en tanto son sueños
Después ya no nos pertenecen
Nosotros les pertenecemos

Josefina Pla

Por qué cantamos


Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son tan buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil

Usted preguntará por qué cantamos
Si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

Usted preguntará por qué cantamos
Cantamos porque el río está sonando
y cuando suena el río suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos dejar
que la canción se haga ceniza.

Mario Benedetti


 

Eres

Eres siempre un huésped que no está seguro de haber sido invitado, un inquilino que teme que lo expulsen, un extranjero al que le falta algún papel para regularizar su situación, un niño gordito y apocado entre los fuertes y los brutos del patio de la escuela, el lento de los pies planos entre los soldados del cuartel, el afeminado y retraído entre los agresivamente machos, el alumno modelo que se muere por dentro de soledad y vergüenza y quisiera ser uno de esos réprobos de la clase que se burlan de él, el padre de familia embalsamado de tedio y rencor conyugal que mira de soslayo a las mujeres mientras pasea del brazo de la suya un domingo por la tarde, por una calle de su ciudad de provincia, el empleado interino que no acaba de lograr un contrato fijo, el negro o el marroquí que salta a una playa de Cádiz desde una barca clandestina y se interna de noche en un país desconocido, empapado, muerto de frío, huyendo de los faros y las linternas de los guardias civiles (...)

Antonio Muñoz Molina

Qüestions:

—1. Què relación tienen los textos anteriores con "Una humanidad más solidaria y sostenible"?

 

Activitat elaborada pel Departament de Castellà de l'IES Baix Penedès del Vendrell