Entrevista a William Easterly, ex-analista del Banco
Mundial
Por Lluís Amiguet. La Vanguardia, 10 de abril
2003.
(...)
-¿Por qué ha abandonado usted el Banco Mundial?
-Porque su doctrina oficial me parece inoperante para contribuir al
desarrollo del Tercer Mundo y mis críticas no sentaron bien allí.
Ahora critico, pero desde fuera.
-¿..........................................................................?
-El dinero no compra el desarrollo. Creemos que sólo nosotros,
los países ricos, podemos salvar el Tercer Mundo con nuestra
ayuda económica: somos paternalistas e ineficaces y no confiamos
en que sólo ellos pueden salir de la pobreza. Nuestra ayuda perpetúa
los mecanismos de ineficacia y corrupción que les mantienen en
el subdesarrollo.
-¿..........................................................................?
-Si usted da más dinero al gobierno del país más
pobre, el país más pobre no dejará de serlo nunca.
Y le aseguro que hemos invertido miles de millones en ayuda inútil.
-¿..........................................................................?
-La educación por sí sola no ayuda al desarrollo,
como prueba nuestra inversión de miles de millones de dólares
en escuelas. Si usted forma ingenieros africanos, o se van del país
o aspiran a ocupar una plaza en el gobierno corrupto, que es lo que
mejor se paga. La educación es necesaria, pero no es la panacea
si luego el sistema no les da oportunidades.
-¿..........................................................................?
-Olvídese. Ni los condones ni las escuelas ni las fábricas
sacan a un país pobre de la miseria. Sólo lo sacan los
incentivos para progresar por sí mismos.
-¿..........................................................................?
-Darles la oportunidad de que ellos progresen. Abramos fronteras y dejemos
que vengan del Tercer Mundo a trabajar y estudiar: eso les da divisas
y talento. Debemos retirar nuestras barreras aduaneras para que puedan
vendemos sus propios productos y dejar de subsidiar a nuestra agricultura
e industria para que la suya pueda competir. Lo hará.
-¿..........................................................................?
Ese es el problema: es más fácil la demagogia de ONG y
la caridad institucional mientras seguimos impidiendo que compitan.
Es más cómodo darles caridad que abrirles nuestros mercados
y nuestras fronteras para compartir nuestros sueldos y empleos.
SIN LIMOSNAS
Nuestra bondad para el Tercer Mundo no es
más que soberbia disfrazada: pobres atrasados -pensamos-,
con nuestro dinero los sacaremos de la miseria.
En el Banco Mundial, Easterly enterró
miles de millones de ayuda al Tercer Mundo sin resultado.
Si queremos verles progresar -dice-, démosles
reglas de juego limpias y sabrán competir: dejemos de exigir
barreras aduaneras cuando ellos producen mejor y más barato
que nosotros; abramos nuestras fronteras para que más emigrantes
trabajen y estudien aquí y lleven divisas y talento a sus
países.
Más globalización y menos demagogia.
No hacen falta ONG ni madres Teresa: compartamos aquí mercados
y empleos con ellos y ganemos más todos juntos. Se fue
del Banco Mundial para explicarlo en "En busca del crecimiento",
su último libro. |
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