Activitat: so404
Socials
   
 
     

Les relacions internacionals

San Mateo, Ecología y Relaciones Internacionales

San Mateo y San Marcos recogen en sus evangelios el principio del que «al que tiene mucho se le dará más y al que tiene poco, aun lo poco que tiene le será arrebatado». Este versículo da mucho que pensar en los diferentes órdenes de la vida.

Este principio ha sido introducido en ecología para explicar las diferencias en los sistemas naturales, al constatar que estas, en lugar de mitigarse, tienden a hacerse más bruscas y acusadas tras la interacción a través de cualquier frontera asimétrica, entendiendo como tal a la que separa dos subsistemas con diferente grado de organización.

Por esta propiedad básica de la naturaleza, la información, en su sentido más amplio de estructura y función, aumenta del lado que ya era más complejo y se mantiene igual o disminuye en el menos organizado. El subsistema más complejo mantiene el control del sistema entero, hace mejor uso de la información, la asimila y la conserva mejor y la multiplica relativamente más, e incluso parece alimentarse del más simple, al cual puede llegar a absorber.

La diversa utilización de los recursos por los diferentes organismos generan las diferencias en la adquisición de información y en la utilización de la energía. El mayor tamaño proporciona mayor dominio del tiempo y del espacio, y la acumulación de información, primero genética y después cultural.

Tenemos de todo ello ejemplos paradigmáticos:

Las relaciones entre el depredador y la presa, entre el zooplancton y el fitoplancton, entre bosques y claros, entre los ecosistemas bentónicos (del fondo de lagos y mares) y los pelágicos (en suspensión en las aguas), entre las especies de estrategia k (basada en maximizar la conservación), por ejemplo el mero, y las de estrategia r (basada en la maximización de la reproducción), por ejemplo la sardina...

Ante este principio general, sin duda expresión de las leyes de la termodinámica, uno cae en la tentación de aplicarlo a los sistemas antroposféricos, aunque sólo sea como mera elucubración de un naturalista y aunque el hombre sea un elemento de la naturaleza en extremo especial. En el panorama internacional se observa el progresivo enriquecimiento de las sociedades avanzadas y el acentuado empobrecimiento de las subdesarrolladas.

Parece inmediato cuestionarse sobre el principio de las ventajas comparativas del intercambio entre países que es una de las bases del comercio internacional. Dicho principio establece que el intercambio comercial entre dos países es mutuamente provechoso.

El punto cuestionable está en la presuposición de que los sistemas intercambiantes se rigen por las mismas leyes y funciones de producción, cosa que parece evidente que no se cumple cuando los que intercambian son, por ejemplo, Estados Unidos, Alemania o Japón con Bolivia, Guinea o Nepal.

De hecho, las relaciones que se establecen son de total asimetría, regidas por tanto por el mencionado principio de San Mateo.

A partir de Josep Peñuelas. De la biosfera a la antroposfera.

 

La Parábola del Globo y La Bolas de Hierro

Imaginemos un planeta donde todos los países eran pobres y miserables, hundidos por unos regímenes económicos y unas instituciones ineficientes que no les permitían progresar.

Era como si fueran prisioneros de su propia historia y sus pies estuvieran ligados a unas bolas de hierro que les impedían caminar. Existía un globo aerostática que simbolizaba la riqueza. Los países que estaban dentro de él subían hacia el cielo, se desarrollaban y mejoraban su bienestar. Los otros seguían en tierra, ligados al suelo por las bolas de hierro, condenados a ser pobres.

Poco a poco, gracias a la revolución industrial, los países europeos empezaron a subirse al globo y éste comenzó a tomar altitud. La distancia, la desigualdad, entre estos países y los que estaban ligados al suelo empezaba a aumentar. La mayoría de países seguía en tierra, pero todos ellos mantenían la esperanza de poder llegar a subir algún día al aerostático.

Para facilitar la subida, contaban con unas cuerdas elásticas que pendían del globo, las cuerdas del mercado y de la globalización. Algunos países se agarraban a ellos pero no lograban elevarse porque las bolas de hierro seguían atadas a sus pies. Era imperioso deshacerse de esa carga que les impedía progresar. Para ello había unas llaves que abrían sus cerraduras. Dichas llaves eran una serie de instituciones, entre las que destacaba el gobierno, que permitían un funcionamiento eficiente de los mercados.

Países como Japón, Alemania o Italia las encontraron, se libraron de las bolas de hierro, y en pocos momentos las cuerdas elásticas los izaron hasta el globo: la tasa de crecimiento era enorme y el proceso de convergencia hacia los países ricos, que seguían ascendiendo con el globo, era relativamente rápido.

Poco a poco, otros países siguieron el mismo proceso: a los pequeños dragones se sumaron los grandes tigres del sudeste asiático y, finalmente, China, que, con sus más de 1.200 millones de ciudadanos, también empezó a zafarse de las bolas de hierro y las cuerdas elásticas tiraron de ellos con fuerza hacia el globo. Todos experimentaron espectaculares procesos de crecimiento que les permitieron recortar diferencias con los países ricos.


Mientras todo eso sucedía, los observadores económicos mesuraban las distancias, las desigualdades entre los países que estaban en el globo y los que seguían atados al suelo. La conclusión era desoladora porque la distancia era cada vez mayor.

Algunos de los analistas antiglobalización, horrorizados por la creciente desigualdad, hacían predicciones catastróficas diciendo que éstas aumentarían sin parar. Para solucionado, proponían recortar las cuerdas elásticas de los mercados y de la globalización.

Ésa era una propuesta suicida, puesto que la única esperanza que tenían los pobres era no soltar las cuerdas que los unían al globo, las cuerdas de la globalización. Si había un modo seguro de quedarse pegado al suelo ése era cortar los lazos con los países ricos. Pero los críticos argumentaban que la evidencia histórica mostraba que había muchos países que se habían agarrado a las cuerdas sin por ello haber conseguido alcanzar el globo.

Pero no se daban cuenta de que el problema no eran las cuerdas que ligaban a los pobres con los ricos sino las bolas de hierro que los ataban al suelo de la miseria. Para que las cuerdas del mercado y de la globalización los izasen hacia el globo era necesario encontrar las llaves, las instituciones y los gobiernos eficientes que permitieran librarse de las pesadas bolas. Y una vez lo tuvieron claro, más y más países consiguieron liberarse.

Poco a poco, a lo largo del siglo XXI, los países africanos, centroamericanos y el resto de países asiáticos y del este de Europa fueron creando las instituciones públicas y privadas que los liberaban de las bolas de hierro, y las cuerdas elásticas hicieron el resto, tirando de ellos hacia el globo de los ricos.

A principios del siglo XXII todos los países del mundo volvían nuevamente a ser iguales. La desigualdad se había reducido. Pero ahora no eran pobres, sino ricos. Eran igual de ricos.

Y si en los últimos cuarenta años ha habido veinte países que han conseguido crear las instituciones que les han liberado de las bolas de hierro, durante los próximos cuarenta años habrá más de veinte que lo hagan.

Es de esperar, pues, que tarde o temprano todos los países acaben desarrollándose, a pesar de que en la actualidad las distancias entre los países ricos y los pobres sean cada día mayores.

Xavier Sala i Martín. Economía liberal para no economistas y no liberales.

 

Qüestions:

—1. Feu una comparació entre els dos punts de vista, exposats en els textos, en relació als intercanvis i desigualtats entre països i les seves relacions.

—2. Com pot afectar a "la paràbola del globus i les boles" el fet de que els recursos naturals siguin limitats.