Globalització econòmica i globalització social

DEMOCRACIA CONTRA LA GLOBALIZACIÓN

• Es necesario el aire libertario de las protestas de los grupos alternativos, pero el rechazo por estos colectivos del papel del Estado, alimentado por las provocaciones policiales, debilita su lucha política


JOSÉ MARÍA MENDILUCE
EURODIPUTADO Y ESCRITOR

(...)
Hoy, la mayoría del movimiento por otra globalización, así como muchos ciudadanos, somos decididos partidarios de la no violencia activa. Pero la vinculación continuada del movimiento con la violencia y, en consecuencia, con la dura represión del sistema a ésta, nos aleja una y otra vez de lo que para todos ha de ser el aspecto fundamental: la relación del movimiento con la política democrática.

Nuestra democracia necesita manifestaciones importantes para validarla y reforzarla ante tanta desconfianza hacia la política y los partidos. La protesta es un signo democrático. Es una acción legítima, imprescindible y fundamental, para constatar las necesidades, los retos y las debilidades y asumir más rápidamente y con más audacia los cambios necesarios.

Ante tanta consigna, tantos servicios de orden, tanta primera fila y tantas declaraciones por sectores, es crucial el estilo libertario y espontáneo, la participación masiva y comprometida, la ilusión, la diversidad- y la denuncia implacable de lo insostenible.

Los que creemos que la mejor respuesta contra una globalización sin política y sin gobierno es la universalización de otra política y de otras prioridades sentimos que no podemos conformarnos. Las manifestaciones no han de ser una amenaza, sino una oportunidad. Empujan a nuestros representantes y sacan a la luz nuestras inquietudes, haciendo oír nuestras voces. La política europea las necesita. Y sin ellas, la democracia peligra.

La denuncia, imprescindible, no es suficiente si queremos avanzar en el objetivo de fondo, que no puede ser otro que el de cuestionar lo político y lo económico con una nueva lógica ecológica y social. Esta capacidad de influencia, de cambio, de transformación, sólo es posible si articulamos mejor nuestros esfuerzos e iniciativas.

Uno de los principales problemas en la concepción de otra estrategia alternativa económica a nivel mundial es que la mayoría de los combatientes antiglobalización no reconocen el papel del Estado. Y así, se debilita el papel de la lucha democrática para reforzar el poder político público y hacer frente a los intereses financieros y comerciales de lo privado.

(...) Y es que la política democrática no puede ser ni olvidada, ni obviada. A pesar de los pesares. Es necesario gobernar la globalización con todas las armas democráticas que están a nuestro alcance. Es lo que llamamos la globalización democrática, frente a la globalización económica.

Y hoy más que nunca sabemos que la lucha contra el actual modelo de globalización no es otra que la lucha por la democracia y la ciudadanía. Y el reto de no ceder ante la desesperanza.


Noticia publicada en la página 8 de la edición de Miércoles, 15 de enero de 2003 de El Periódico

 

Qüestions:

—1. Analitzeu i feu una valoració de les idees principals exposades en el text.

—2. Quines implicacions tenen aquestes idees sobre la qualitat de vida dels ciutadans?