Internet
| Sí, decididamente, soy de los que mantienen la esperanza del inaplazable cambio social universal gracias, también, a las nuevas tecnologías. Internet tiene la facultad de invertir la dirección de los flujos de información que, hasta hace poco, salían desde el centro hacia una periferia receptora y pasiva. O de arriba abajo. Ahora, en la red, todos podemos ser emisores y receptores a una escala mundial impensable, y con una velocidad casi instantánea. Democratizar el acceso a la información, trascender nuestra soledad social e individual en un universo de motivaciones e intereses, generar grupos de discusión por temas y compartir objetivos, saber que no estamos solos son algunas de las transformaciones profundas que estamos interiorizando con un grado de penetración incomparable al que tuvieron el papel impreso, el teléfono, la televisión o la radio. (...) Internet es el primer medio de comunicación de muchos para muchos. Y esa fuerza y ese poder es objeto de intereses y especulaciones. Pero Internet no es sólo un fenómeno de comunicación para curiosos y navegantes, compradores o vendedores de toda mercancía. Su proyección en la universidad, en el aprendizaje permanente, en el trabajo a distancia, en el ocio, o en las comunicaciones personales la convierten, sin duda, en el fenómeno más contemporáneo y en la expresión más clara de la globalización. (...) Y como siempre, retos y oportunidades ante los nuevos cambios sociales y culturales; peligros, también, y muchos; nuevas desigualdades y dualidades acechan (...) en un mundo tecnológico en donde la justicia se mueve todavía a golpe de fax. (...) Hay muchos poderes e intereses que ya temen o utilizan la red. Porque crece sin control, se mueve sin "sus" fronteras, y es casi "gratis"... Porque a pesar de que muchos gobiernos promuevan la censura en Internet, la red es también una red de personas, de centros de información, de asociaciones, de ideas, de iniciativas. Y puede suponer para muchos ciudadanos de este planeta, y para continentes enteros como África, una opción seria para entrar en el siglo XXI casi sin pasar por nuestro siglo XX desarrollista e insostenible. (...) Porque Internet pone en entredicho las fronteras del Norte con el Sur, como las de la política convencional y tantas otras, a golpe de clic y de webs alternativos. Y significa una nueva presencia en la acción política, una que puede rivalizar o sobrepasar el impacto de la televisión. El nuevo medio político es instantáneo y barato, permite dos vías de comunicación y da a cualquiera con un ordenador la habilidad para identificar, informar y movilizar gran número de personas alrededor de un tema político —a mínimo costo y con máxima velocidad—, creando nuevos centros de poder mientras erosiona la influencia de los partidos políticos mayoritarios y tradicionales.(...) La World Wide Web es una esfera sin geografía. (...)Pero mientras la Web puede estar dando ascenso a una nueva forma de activismo, ello no es necesariamente sinónimo de democracia. El mundo conectado no es aún el espejo de la sociedad. Aquéllos con acceso a Internet son mejor educados, con rentas más altas y seguramente más blancos y urbanos que la población en su conjunto. Preservar el carácter global y democrático de la red es un objetivo fundamental ante las amenazas de crear nuevos circuitos en Internet para escogidos. El idioma, los privilegios de acceso, los usos restringidos, la mercantilización de servicios y de conocimientos pueden, entre otros factores, generar nuevas fracturas sociales de dimensiones alarmantes, para los que soñamos con una red de espíritu libre y de iguales ante el ordenador. Sí, decididamente, avancemos hacia esta tupida red de la comunicación. Hagámosla casi ingobernable, para que, libre, sea solidaria y entre sus fisuras y sus huecos, llenémosla toda de complicidad entre todos aquellos y aquellas que queremos simplemente comunicarnos en un mundo más justo y más igualitario. Lección inaugural del curso 2000-2001
de la UOC. José María Mendiluce |