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Los hechos, las negociaciones y los compromisos:
Documentos en busca de firma.
En las Cumbres Mundiales sobre desarrollo se parte siempre
de documentos que desglosan los temas objeto de preocupación
y debate, se analizan sus causas y posibles consecuencias,
se plantean propuestas de actuación, se dan directrices
sobre aquello que debería apoyar, aumentar, disminuir,
promover, hacer...
Pero son documentos que no tienen sujeto: No se indica
quien debe actuar, financiar o hacer. Tampoco se marcan
calendarios ni se recogen compromisos concretos. Estos compromisos
surgen de las negociaciones.
Se plantean los grandes temas (erradicación de la pobreza,
modificación de las modalidades insostenibles de producción y consumo,
protección y gestión de los recursos naturales,
globalización, comercio, salud, desarrollo sostenible, África,
iniciativas regionales, medidas que es preciso ejecutar, etc.),
pero con frecuencia no
se indica quién tiene que apoyar, hacer o ejecutar.
Justamente el éxito o fracaso de la Cumbre se
mide en el grado de compromisos concretos adquiridos por los actores
políticas y económicos, por las ayudas aprobadas,
por los calendarios marcados,...
La mayor parte de los tropiezos y problemas de negociación aparecen
cuando se aborda la financiación de los proyectos de desarrollo,
la transferencia de tecnología, la educación,
la cooperación científica, los cambios institucionales,...
Y de la negociación surgen los compromisos concretos,
las ayudas, los proyectos de cooperación y los calendarios
fijados, que unos intentan eludir y que otros persiguen.
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