Problemas ambientales y problemas sociales
![]() |
![]() |
|
Vivimos en unos tiempos en los que todo sucede muy deprisa. Ciertamente. Estamos inmersos en aquello que algunos llaman "aceleración histórica". Y es que se producen más cambios, más transformaciones, suceden más cosas simultáneamente ahora, el los últimos 5 o 10 años que no hace mucho tiempo, durante 50, 100 o más años. Nuestra civilización no se caracteriza pues por la pausa calma, el avance lento y controlable, la evolución harmónica y progresiva. No, eso parece que se ha acabado. Vivimos tiempos de desazón, de precipitación, de ruptura, de sobresaltos... ¿de improvisación? De manera que cuando nos referimos al futuro ya no podemos concebirlo como algo inaccesible, infinitamente alejado, casi quimérico. No. Nuestro futuro está aquí mismo. Nos espera en la primera parada de tren. Porque nuestro futuro no es otra cosa que nuestro futuro inmediato. Y si no queremos que nos coja desprevenidos hace falta comenzar, desde ahora mismo, a proyectarlo. Quizás habéis visto películas como "Blade Runner" o leído libros como "Un mundo feliz", "Fahrenheit 451" o "1984", donde se muestran las consecuencias de una civilización (la nuestra) que, si no rectifica algunos de sus planteamientos fundamentales, puede tener los días contados. Quizás os ha parecido que algunas de las situaciones negativas e indeseables planteadas por esas historias de ciencia-ficción ya las estamos padeciendo, que ya han dejado de ser ciencia-ficción para convertirse en realidad cotidiana. O a lo mejor pensáis que son historias alarmistas, que no tienen ningún fundamento, que son ganas de entretener o incordiar a los pacientes ciudadanos. Pero lo cierto es que cada vez tienen más repercusión social los datos alarmantes: parece ser que cada día aumenta la distancia que separa países ricos y pobres, que la desocupación puede ser una enfermedad crónica, que el poder de las empresas multinacionales puede llegar a hipotecar incluso la autonomía de los parlamentos democráticamente elegidos, que la contaminación e insalubridad crece, que los recursos escasean, que la desnutrición, lejos de corregirse, tiende a agravarse, que el clima cambia, que las especies vivas desaparecen, que los residuos nos desbordan, que los niveles de agresividad, intolerancia, egoísmo e insolidaridad son preocupantes, ... ¿Serán ciertas todas las alarmas? Podemos pensar que de ser cierto este triste panorama no hay nada que hacer. Podemos convencernos entonces que este supuesto proceso continuado de deterioro de la Calidad de Vida es pues irreversible y que no se puede reconducir. Quizás, en definitiva, acabamos convenciéndonos de que no llegamos a tiempo, que estamos perdidos. Si esto fuera cierto este Crédito de Síntesis no tendría ninguna razón de ser. Porque, al fin y al cabo, el objetivo principal de todas las propuestas de trabajo que encontraréis no es otro que el de ayudaros a reflexionar sobre la imperiosa necesidad de modificar algunos de nuestros hábitos mentales. No podemos continuar pensando que el valor más importante y sagrado de una civilización, al cual hay que subordinar todos los otros, es el grado de aceleración económica, el crecimiento ilimitado, el echar para adelante y confiar en la suerte. No podemos continuar identificando simplemente el progreso tecnológico con el progreso "deseable", sin matices. El cambio constante y la innovación no son beneficiosos si no aumentan los niveles de complejidad y de anticipación del sistema que cambia. El flujo constante de objetos y manufacturas puede generar una notable actividad económica sin aportar ninguna mejora a la Calidad de Vida de la humanidad. Y un progreso deshumanizado no puede ser nunca un verdadero progreso. No se puede tampoco aceptar la destrucción de la naturaleza y agotar irracionalmente los recursos por el simple hecho de no estar valorados monetariamente por un sistema económico todavía bastante imperfecto. Nos queda mucho por saber. Debemos conocer más y más. No podemos confiar simplemente en la suerte. Y nuestro conocimiento debe ser lo más objetivo, inteligible y dialéctico posible. Es preciso, pues, un cambio de valores, un cambio de mentalidad. Necesitamos construir, entre todos, una humanidad más solidaria y sostenible. No actuar en esta dirección sería un grave error. Sería dinamitar toda esperanza, toda posibilidad de futuro. De un futuro muy cercano. Y sería una lástima. Entre otras cosas porque el futuro más inmediato sois, sobretodo, vosotros. |
|
|
|
|